Un año más llegamos al final de la temporada en la Asociación Deportiva Salesianos. Han sido diez meses de entrenamientos, de partidos, de competiciones y de crecimiento deportivo y personal.

Nuestros chicos y chicas han estado diez meses adquiriendo conocimientos en baloncesto y valores humanos, han aprendido técnica y táctica, pero también han aprendido a respetar, a compartir, a asumir roles y enfrentar situaciones favorables y desfavorables.
Es cierto que todos no logran alcanzar los objetivos. En los deportivos es lo que menos nos preocupa porque para eso están los entrenamientos. Hay quienes necesitan entrenar un concepto cinco veces mientras que otros necesitan quince. Eso es normal. La capacidad de cada uno es diferente, y para eso trabajamos en nuestra Asociación.
Sin embargo sí debemos ser exigentes en los valores humanos. Debemos seguir potenciando el entendimiento, el compromiso, la solidaridad y sobre todo la humildad. Cuando decimos que somos "equipo" este concepto debe implantarse con arraigo en nuestros chicos y chicas. Pensar en el colectivo, no en las individualidades es de las cosas más útiles del baloncesto. La consecución de objetivos, sin importar que se intervenga más o menos en las competiciones, el estar preparados y ser útiles al conjunto cuando se nos requiera son valores que deben adornar a nuestros muchachos. El querer destacar por encima de los demás, o el quejarse continuamente de los otros, de los minutos de juego o de la mecánica de entrenamiento sólo demuestra que nuestro trabajo, en ese aspecto, no ha sido completo.
Gracias a Dios este último caso es el menos frecuente, tal vez surge de los sitios de donde menos lo esperas y por eso quizás sea, a veces, más doloroso; pero está claro que todas estás cosas surgen porque somos un colectivo amplio, con muchas formas de ver las cosas, con criterios diversos, que aunque estén encaminados al mismo fin, no siempre son coincidentes unos con otros.
El baloncesto nos une. El baloncesto nos hace trabajar con chicos y chicas que tienen ganas de aprender y de lo más fundamental que es lo que perseguimos en nuestro club: DIVERTIRSE.
Don Bosco siempre quería a sus chavales felices y contentos, procuraba desterrar la pena y la tristeza. Ese es nuestro objetivo también, conseguir que nuestros muchachos sean felices jugando al baloncesto, compitiendo para conseguir metas de superación colectivas y con ello lograr que la unión, la camaradería y las buenas relaciones sociales sean una parte importante de nuestra forma de educar a través del deporte.
Un año más llega el momento de la reflexión, de los balances, de poner en una balanza lo que hemos conseguido y lo que no hemos logrado alcanzar. Es hora de planificar, de hacer presupuestos, de buscar objetivos que sean atractivos y asumibles para nuestros chavales y poder ofrecerles proyectos ilusionantes que les hagan compremeterse y aprender a trabajar para conseguir lo que se desea.
En septiembre volveremos a nuestro patio de San Bartolomé, a nuestra casa. Esperamos que nuestra Auxiliadora nos vuelva a cubrir con su mirada, nos dé animos para emprender nuevas metas, para ser fuertes ante los problemas y ágiles en solucionarlos. Volveremos al patio de San Bartolomé y nos reencontraremos con muchos que volverán a calzarse las botas de basket y echaremos de menos a los que se irán a emprender nuevos caminos, pero que siempre de alguna forma u otra serán siempre parte de nuestro club y siempre llevarán encima la camiseta Azul de los salesianos.
¡¡¡ F O R Z A D O N B O S C O !!!