viernes, 13 de enero de 2012

En el diario Sur de Málaga de hoy se ha publicado un magnífico artículo  escrito por Don Jose Farré. Del mismo os  adjuntamos algunas partes. 

En mi colegio hay un pasillo. Y en ese pasillo hay un mapa. Ya sé que dicho así suena a tontería, pues ¿en qué colegio no hay un pasillo y un mapa? Pero es que este mapa que en realidad es un planisferio, es muy especial . Este mapa muestra, a casi doscientos años de su nacimiento, la obras de un revolucionario.  La obra de un señor bajito y vestido siempre de negro que rodeado de un grupo de chavales de origen, como él mismo, muy humilde, se propusieron , y lo consiguieron, poner patas arriba el sistema  represivo entonces en boga en la inmensa mayoría de los centros educativos.

Hoy una estatua de ese señor bajito con sus chavales se encuentra situada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, justo encima de la del primer Obispo de Roma que no es otro que  el mismísimo San Pedro. Cada vez que visito la Basílica vaticana y miro la citada estatua o veo el mapa del pasillo de mi colegio no dejo de sorprenderme y de admirarme. 

El mapa, que ya hemos dicho que es un planisterio, representa la amplísima presencia salesiana en el mundo: 130 países  en los que 16.000 salesianos de vida consagrada y miles y miles de cooperadores de todo tipo realizan su benéfica labor. 

Nació en el Piamonte italiano en 1815, de orien campesino muy humilde, logra ser sacerdote trabajando para poder pagar sus estudios.  Ya erdenado abre los ojos de la conciencia social en Turín y lo que ve en las calle y en las cárceles le deja aterrado y aturdido, intuye  que el sistema educativo falla en algún sitio e intuye también que la solución puede estar por el lado de la efectividad, del cariño y de la bondad.  Los italianos lo llaman "amorevolezza". 

El corazón de Don Bosco se conmueve. San Pablo vio la luz camino de Damasco y Juan Bosco sufre su toma de conciencia social en Turín cuando hace una promesa vital: "Prometo a Dios que mi vida será, hasta el último aliento, para mis pobres muchachos"

Y lo cumple. Poco a poco comienza a trabajar y a definir una forma de acción: su "Sistema Preventivo". Don Bosco no era un tecnócrata de la educación, tan abundantes por desgracia hoy en día. Su sistema se va haciendo con el trabajo diario y con varias ideas muy claras desde el principio. Se basa en el amor, en la bondad, es el acompañamiento.  Don Bosco ama a sus muchachos, sabe hacer suyos los problemas y las inquietudes de los jóvenes y  compartir sus esperanzas y sus alegrías. Ahí esuvo su "secreto". 

Quienes observaron a Don Bosco en un patio de recreo lo vieron siempre acompañando a los jóvenes, animando, con la sotana remangada jugando con ellos", invitando al diálogo, aminorando la crudeza de los problemas con una palabra de humor; su sentido de la pobreza le lleva  a privilegiar su acción  sobre los menos favorecidos , los que no tienen muchas cualidades, los que están llenos de problemas, los que "nunca llegarán a nada". Y si da con jóvenes privilegiados, por la cultura y la inteligencia, aprovecha para tratar de inculcarles la preocupación por los más desgraciados para de ellos personas dispuestas a coloborar en su tarea educativa. 

Don Bosco fue siempre fiel al mandato de San Pablo: "Estad siempre alegres" y a las enseñanzas de su admirado San Francisco de Sales, el santo de la duzura y la bondad.  De esta manera  la educación no  puede de ninguna manera desarrollarse en una clima de austeridad y rigidez. Por el contrario el buen humor, la alegría, la risa, el rechazo a los castigos y la violencia, unidos al optimismo  de fondo hacen del clima educativo salesiano un clima de distensión donde se vive a gusto, en el que uno se siente un poco como en su casa.

" El afecto es el clima en que florecen todas las cosas vivientes" dice un cartelito en mi mesa. Ser educador salesiano es, pues,  en primer lugar saber mirar con el corazón.  Educar  con un estilo salesiano es entrar en ese ambiente de acompañamiento, es intentar compreder al joven y que este se sienta comprendido. Es estar convencido, como decía Don Bosco, de que " en la base de toda educación, las ideas y el razonamiento son menos importantes que el amor".  Toda una Revolución, sí señor.


Magnífica la síntises de Don José Farré sobre la identidad salesiana.  Es más pienso que este artículo debería ser leido por profesores, animadores, entrenadores y todos aquellos que trabajen con los chicos y chicas, por lo menos cada quince días, para que no olviden dónde están y quienes son objeto de nuestro bien hacer o de nuestros excesos, que de todo hay en la viña del Señor. 


Publicado por columnero @ 18:18
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